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Comprender los retos específicos que afectan a la salud cardíaca de las personas LGBT+

25 de junio de 2026 | Por Mended Hearts Europe

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Personal sanitario vestido con una bata azul, con un broche en forma de corazón con los colores del arcoíris y un estetoscopio rojo.

El Mes del Orgullo es una ocasión para celebrar a las comunidades LGBT+, pero también una oportunidad para poner de relieve algunos de los retos que pueden afectar a la salud y al bienestar.

Las enfermedades cardiovasculares son responsables de alrededor del 40 % de las muertes en Europa. Sin embargo, los estudios han relacionado a la población LGBT+ con tasas más elevadas de ictus, infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca que las de la población heterosexual y cisgénero. Una combinación de factores sociales, psicológicos y relacionados con la atención sanitaria podría contribuir a estas diferencias.

Comprender estos retos es un paso importante para mejorar los resultados en materia de salud cardíaca y garantizar que todas las personas se sientan respaldadas a la hora de acceder a la atención sanitaria.

Aumento del riesgo cardiovascular

Gran parte de este aumento del riesgo está relacionado con el estrés de las minorías: la tensión psicológica crónica provocada por los prejuicios, la discriminación y el rechazo social.

Con el paso del tiempo, estas presiones pueden afectar tanto a la salud mental como a la física. Ante estos retos, las personas LGBT+ tienen más probabilidades de estar expuestas a factores de riesgo cardiovasculares como:

  • Estrés crónico y ansiedad
  • Consumo de tabaco y drogas recreativas
  • Consumo de alcohol

Las personas transgénero que reciben terapia de sustitución hormonal (TSH) también pueden enfrentarse a riesgos cardiovasculares adicionales. La TSH puede afectar a la presión arterial, a los niveles de colesterol y a la coagulación de la sangre, factores que influyen en la salud cardíaca.

Cuando las personas no se sienten capaces de mostrarse tal y como son, las citas médicas pueden resultarles más estresantes y les cuesta más generar confianza en la atención que reciben. Estas preocupaciones pueden provocar retrasos en el tratamiento, un aumento del estrés y una menor confianza en los sistemas sanitarios.

La detección precoz es fundamental para prevenir las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, una de cada cinco personas LGBT+ afirma que evita o retrasa acudir al médico por temor a sufrir discriminación. No someterse a las pruebas de detección rutinarias de afecciones como la hipertensión, el colesterol LDL alto y la diabetes puede aumentar los riesgos para la salud a largo plazo.

En conjunto, estos factores hacen que las personas LGBT+ sean más vulnerables a las enfermedades cardiovasculares y tengan menos probabilidades de recibir una intervención temprana.

Parte superior del torso de una persona que se lleva las manos al pecho, lo que sugiere que siente dolor en el pecho.

Barreras para el acceso a la asistencia sanitaria

Aunque muchos profesionales e instituciones sanitarias trabajan activamente para crear entornos más inclusivos, algunas personas LGBT+ pueden seguir encontrando obstáculos a la hora de acceder a la atención sanitaria. Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, el 16 % de las personas LGBT+ en Europa afirma haber sufrido discriminación en entornos sanitarios, porcentaje que se eleva al 34 % entre los encuestados transgénero. Como consecuencia, es posible que algunas personas se sientan menos cómodas a la hora de solicitar atención, hablar de temas delicados o participar plenamente en los servicios sanitarios cuando necesitan apoyo.

Cuando las personas no se sienten capaces de mostrarse tal y como son, las citas médicas pueden resultarles más estresantes y les cuesta más generar confianza en la atención que reciben. Estas preocupaciones pueden provocar retrasos en el tratamiento, un aumento del estrés y una menor confianza en los sistemas sanitarios.

La detección precoz es fundamental para prevenir las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, una de cada cinco personas LGBT+ afirma que evita o retrasa acudir al médico por temor a sufrir discriminación. No someterse a las pruebas de detección rutinarias de afecciones como la hipertensión, el colesterol LDL alto y la diabetes puede aumentar los riesgos para la salud a largo plazo.

En conjunto, estos factores hacen que las personas LGBT+ sean más vulnerables a las enfermedades cardiovasculares y tengan menos probabilidades de recibir una intervención temprana.

¿Y ahora qué hacemos?

Mejorar la formación en materia de salud LGBT+ en el ámbito de la formación sanitaria puede contribuir a reducir las barreras de acceso a la atención sanitaria y a fomentar la confianza entre los pacientes y los profesionales sanitarios.

El apoyo entre iguales y el diálogo abierto dentro de la comunidad LGBT+ son igualmente importantes. Establecer contacto con otras personas que hayan vivido en primera persona una enfermedad cardíaca puede ayudar a las personas a sentirse menos aisladas, mejor comprendidas y con más confianza a la hora de afrontar los retos que puedan afectar a su salud y bienestar. Compartir experiencias en un entorno seguro y solidario puede aportar tranquilidad, fomentar un sentido de pertenencia y recordar a las personas que no están solas en su camino.

Los defensores de los pacientes también pueden desempeñar un papel importante: al compartir sus experiencias, pueden animar a otras personas a buscar apoyo, plantear preguntas y adoptar un papel activo en el control de su salud cardíaca. Al mismo tiempo, ayudan a los profesionales sanitarios a comprender mejor el punto de vista de los pacientes y a concienciar sobre las dificultades a las que pueden enfrentarse algunas personas a la hora de acceder a la atención sanitaria.

Nadie debería tener que afrontar una enfermedad cardíaca en solitario. Si escuchamos las experiencias de los pacientes y nos apoyamos mutuamente, podemos contribuir a crear un futuro en el que todos se sientan bienvenidos, comprendidos y seguros a la hora de buscar la atención que necesitan.

Jóvenes adultos en una sala luminosa participando en un debate en grupo o en una sesión de terapia.

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