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Insuficiencia cardíaca

Cómo cuidar tu corazón durante una ola de calor

Las olas de calor pueden suponer riesgos adicionales para los pacientes con enfermedades cardíacas. Saber cómo hacer frente al calor y saber reconocer cuándo los síntomas son motivo de preocupación es fundamental para reducir el riesgo durante las condiciones meteorológicas extremas de este verano.
6 de agosto de 2026 | Por Mended Hearts Europe

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El calor extremo puede afectar a todo el mundo, pero para las personas que padecen una enfermedad cardíaca, el calor puede suponer una carga adicional para el corazón. Comprender cómo afecta el calor a tu cuerpo y saber cómo mantenerte a salvo puede ayudarte a sentirte más seguro durante una ola de calor.

Consejos rápidos: Protege tu corazón durante una ola de calor

  • Mantente hidratado: bebe con regularidad a lo largo del día, a menos que te hayan recomendado limitar la ingesta de líquidos.
  • Evita las horas de más calor del día: intenta no exponerte al sol entre las 11:00 y las 15:00, y, siempre que sea posible, planifica las actividades para las horas más frescas.
  • Mantén tu casa fresca: cierra las cortinas o las persianas durante el día y abre las ventanas cuando bajen las temperaturas por la noche.
  • Tómatelo con calma cuando hace calor: evita el ejercicio intenso y las actividades que supongan un esfuerzo adicional para el corazón cuando las temperaturas sean elevadas.
  • Lleva ropa ligera y holgada, y protégete del sol cuando estés al aire libre.
  • Conoce los síntomas de alerta: mareos, desmayos, confusión, dolor en el pecho o dificultad para respirar son signos de que podrías necesitar asistencia médica.
  • Cuida de los demás: mantente en contacto con tus familiares, amigos y vecinos, sobre todo con las personas mayores y aquellas que padecen enfermedades cardíacas.

¿Por qué el calor afecta al corazón?

Cuando hace calor, el cuerpo se esfuerza más para mantenerse fresco. Los vasos sanguíneos se dilatan y el corazón late más rápido para ayudar a que la sangre circule por el cuerpo y liberar calor. Este esfuerzo adicional puede reducir la presión arterial y hacer que algunas personas con mareos o aturdimiento.

Para las personas que padecen una enfermedad cardíaca, el calor extremo puede suponer una carga adicional para el corazón y aumentar el riesgo de sufrir complicaciones como infarto de miocardio, ictus, insuficiencia cardíaca y arritmias cardíacas.

¿Quiénes deben tener especial cuidado?

Aunque el calor extremo puede afectar a cualquier persona, es posible que debas tomar precauciones adicionales si:

  • que padezcan una enfermedad cardíaca o circulatoria;
  • padecen insuficiencia cardíaca;
  • tienen más de 75 años;
  • padecen otra enfermedad crónica, como una enfermedad renal, una enfermedad pulmonar o diabetes;
  • les cuesta evitar el calor o adaptarse a su entorno.

Algunos medicamentos para el corazón pueden también afectar a la forma en que tu cuerpo responde al calor. Por ejemplo, los diuréticos («pastillas para eliminar agua») pueden aumentar el riesgo de deshidratación, mientras que algunos medicamentos que reducen la frecuencia cardíaca pueden afectar a la capacidad del cuerpo para hacer circular la sangre con la rapidez suficiente como para refrescarse.

Si padeces insuficiencia cardíaca y te han recomendado limitar la ingesta de líquidos, consulta a tu profesional sanitario sobre cómo mantenerse fresco de forma segura durante las épocas de calor. No modifique su ingesta de líquidos sin consejo médico.

¿Cómo puedes proteger tu corazón cuando hace calor?

Bebe con regularidad a lo largo del día, aunque no tengas sed. Si padeces insuficiencia cardíaca o te han recomendado limitar la ingesta de líquidos, consulta con tu profesional sanitario cómo mantenerte hidratado de forma segura.

Intenta evitar estar al aire libre durante las horas de más calor del día (normalmente entre las 11:00 y las 15:00). Si haces ejercicio, elige momentos más frescos, como a primera hora de la mañana o al atardecer, y evita las actividades extenuantes cuando haga un calor extremo.

Para mantener tu casa fresca:

  • cerrar las cortinas o las persianas durante el día;
  • abrir las ventanas cuando bajen las temperaturas por la noche;
  • Apaga las luces y los aparatos eléctricos que no necesites.

Lleva ropa ligera y holgada, y protégete del sol con un sombrero y protector solar. Si empiezas a sentir demasiado calor, refréscate con una ducha fría, un baño fresco, una toalla húmeda o sumergiendo los pies en agua fría.

Las afecciones relacionadas con el calor pueden agravarse rápidamente. Si empiezas a sentirte mal debido al calor:

  • trasládate a un lugar más fresco;
  • Bebe agua si puedes;
  • Si te sientes mareado, descansa con los pies ligeramente elevados;
  • Refresca tu piel con una ducha fría, un ventilador o compresas frías.

Entre los síntomas que indican que puedes estar sufriendo un golpe de calor se incluyen mareos, desmayos, confusión, náuseas, vómitos, calambres musculares, respiración acelerada o superficial, piel fría y húmeda o hinchazón en los tobillos.

Si tú u otra persona presenta síntomas de golpe de calor, como confusión grave, desmayos o malestar grave, llama inmediatamente a los servicios de emergencia.

Las olas de calor pueden suponer un reto especial para las personas mayores y aquellas que padecen enfermedades crónicas. Una breve llamada telefónica o una visita pueden ayudar a asegurarse de que los familiares, amigos y vecinos se mantengan frescos y se encuentren bien durante los días de calor.

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